Debe ser una de las mejores películas que he visto. Tod Browning nos muestra a un grupo de seres extraños para el resto de mundo. Raros en apariencia física, pero tan similares a todos. Son personas que aman y descubren el dolor de no ser aceptados. Son seres nobles y buenos, golpeados por la indiferencia y el repudio que los seres ‘normales’ sienten hacia ellos. Pero eso no es lo que me llama la atención de esta película de 1932. Hans, un hombre con cuerpo de niño hereda una fortuna, la trapecista del circo, una mujer hermosa y refinada, al enterarse de esto decide seducir al pequeño hombrecito para luego casarse con él. Si bien el film nos muestra una cara humana de estos seres, también nos muestra un rostro que todos como humanos tenemos, es la cara del rencor, el odio, y el deseo de venganza. Creo que eso es lo que me llama más la atención de esta película, el despojo del maniqueísmo para desarrollar una atmósfera más humana, en todo el sentido de la palabra.
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